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Jueves 25 Mayo de 2017


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¿Ciclomotores hasta qué punto?



Bogota Dc

Del intento desesperado por llegar temprano al trabajo u obra de un colombiano ingenioso quien pensó en optimizar el rendimiento de una bicicleta, con base a una motocicleta. No se sabe realmente como, ni donde, pero hace ya algunos años nacieron o llegaron los ciclomotores a las calles bogotanas.
Inicialmente los ciclomotores ofrecieron una alternativa de transporte económica y práctica en comparación a las tradicionales. Como es bien sabido, la capital Colombiana en los últimos años ha hecho grandes esfuerzos por incentivar el uso de la bicicleta como medida a la problemática del transporte que presenta el sistema actual. Por medio de la creación de ciclo-rutas, bici carriles, entre otros, ha sido posible que los usuarios del caballo de acero sean cada vez más. Y con el creciente uso de la bicicleta y debido a lo asequible que resulta comprar un ciclomotor, fueron tomando popularidad dentro de la ciudad.
De esta manera es como han surgido una serie de problemas, donde los principales involucrados son diariamente los ciclistas, peatones y estos vehículos motorizados.
Según denuncian los ciclistas, los ciclomotores han salido de control. Conducen a altas velocidades (superando los 45km/h), circulan por vías exclusivas de bicicleta poniendo en riesgo a peatones como a quienes optan por la bicicleta tradicional y por si fuera poco, cuando no circulan por andenes y ciclo rutas, optan por compartir la vía con los automotores sin ningún tipo de protección.
Adicionalmente, la mayoría de los ciclomotores que se pueden observar en la ciudad, han sido fabricados de manera artesanal, sin ningún tipo de reglamentación o regulación en materia de emisión de gases. Esto representa una gran amenaza de manera ambiental. Los ciclomotores funcionan bajo el sistema básico de una motocicleta, propulsado por un motor a combustión con una mezcla entre gasolina y aceite, esto se traduce en generación de Oxido de nitrógeno altamente nocivo para el ambiente. Además, al ser un motor pequeño no puede realizar la transformación de energía completa y de esta manera su efecto contaminante resulta más fuerte comparado con una motocicleta o carro pequeño.

¿Y que pasa con las bici eléctricas?
Por si fuera poco, ahora no son solo los ciclomotores hechizos o artesanales que se veían anteriormente, A la ciudad han llegado empresas constituidas quienes venden bicicletas-eléctricas que resulta ser algo muy similar. A pesar de ser amigables con el ambiente y ser una buena alternativa de transporte, se asemejan en otros de los problemas nombrados anteriormente. Entre los que se encuentran: el no uso de casco o elementos de protección, altas velocidades en los usuarios y falta de regulación.

A mi modo de ver, las bicis-eléctricas deberían permitirse siempre y cuando cumplan con mínimos de seguridad, se establezca el uso de casco, chaleco, luces, e incluso sean reguladas de manera por medio de un registro. Pero otro lado los ciclomotores si deberían salir de circulación de manera gradual, como se comentó anteriormente han salido de control para la ciudad, actualmente es común ver bici motos vendiendo alimentos, Bici taxis motorizados y cuanta otra ingeniosa obra colombiana rodando por las calles bogotanas sin la mínima muestra de seguridad.
Mientras el ministerio de transporte sale a decir que no es de su competencia, debido a que no manejan motores superiores a 50 c.c. Servicios integrales de movilidad (SIM), Secretaria de movilidad, SIMIT, entre otros tampoco ofrecen una solución debido a que no existe un registro ni normatividad que los tenga en cuenta.
Es por esta razón que es necesario revisar o examinar aquel vacío constitucional que las denomina “bicicletas”, debido al tamaño de los motores, o que exista una institución con la competencia e idoneidad que ofrezca una solución en materia de regulación.

Finalmente, considero que si la administración distrital quiere y pretende continuar con la política de incentivar la bicicleta, permitir el uso de los ciclomotores de manera desmedida y sin regulación definida es un atraso para los bici-usuarios, la seguridad y la convivencia de los actores sociales en la ciudad. Al igual que continuar con la vista gorda al problema, es permitir estas luchas silenciosas y conflictos entre bicicletas que se creen motos cuando cierran carros y adelantan en semáforos a gran velocidad. Y motos que se creen bicicletas subidas entre andenes, pasando por entre cuanto peatón o ciclista se atraviese.

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